Debemos amar a todas las personas, comenzando por nuestra familia. Al cónyuge y a los hijos, sin importar si fallan. Son seres maravillosos que Dios nos ha puesto a cargo. Los amamos a pesar de sus errores. Igual, nuestro amoroso Padre nos ama a pesar de los múltiples equívocos en los que incurrimos cada día.
Recuérdelo siempre, no rechazar a nadie.
Cuando Oswald y Biddy Chambers dirigieron un instituto bíblico en Londres entre 1911 y 1915, mantuvieron su principio de vida de no rechazar a los necesitados. Algunos londinenses se horrorizaron ante esa práctica, pensando que se aprovecharían del instituto.
En respuesta y sin invitar a otros a seguir su ejemplo, Oswald señaló: «Mi responsabilidad es dar. Dios se encargará de quien pida».
La pareja seguía el ejemplo de nuestro generoso Creador.
En sus instrucciones a Moisés, Dios estableció formas bondadosas para que su pueblo viviera y sirviera a los demás, como compartir sus alimentos y posesiones.
Moisés les dijo que, cada tres años, debían llevar «todo el diezmo» para que «coman y se sacien» los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas (Deuteronomio 14:28-29).
Mediante la generosidad de su pueblo, Dios cuida a los vulnerables.
La confianza de los Chambers en Dios era tan profunda que daban voluntariamente y sin cuestionamientos.
Habían aprendido a «temer al Señor […] todos los días» (Deuteronomio 14: 23) y a recibir su bendición «en toda obra que [sus] manos hicieren» (v. 29).
Nosotros también podemos dar con generosidad, confiando en Dios para recibir sabiduría y discernimiento para proveer para los extranjeros, los huérfanos y las viudas.
¿YA SE ACOGIO A LA GRACIA DE DIOS?
Por mucho tiempo experimentamos desaliento, alejados de Dios, temerosos de su castigo.
¿El motivo?
Siempre nos enseñaron de un Padre rencoroso, pendiente de que falláramos para castigarnos. Atento a nuestra maldad para mandarnos al infierno.
Tremendo equívoco.
Nos hablaron solo de la mitad del Evangelio desde los púlpitos. No nos hablaron del amor de Dios, que es ilimitado y perdonador.
Nos extendió Su GRACIA. Por GRACIA recibimos perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Jesús tomó nuestro lugar en la cruz. Murió por nuestros pecados para traernos perdón. Con su sangre preciosa, vertida en el Gólgota, nos presentó santos y justos delante del Padre.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez es editor de la Revista Vida Familiar y sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial.
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