Aproveche la nueva oportunidad
Aunque hayamos pecado mucho y sintamos que no tenemos esperanza, Dios nos extiende Su GRACIA y nos ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo.
No lo merecíamos, sin embargo, el Señor Jesús murió en la cruz por nuestros pecados para abrirnos las puertas a una nueva oportunidad. Dios lo hace porque nos ama. Es cierto, a veces nos sentimos solos y hasta desamparados.
Hemos fallado y sentimos que no hay ninguna posibilidad de volver a empezar. Sin embargo, no es así. En Dios hay siempre una nueva oportunidad.
El amor de nuestro amado Padre es maravilloso, así no logremos entenderlo.
Permítame ilustrarlo con una historia real.
El reconocido paisajista holandés Piet Oudolf dice que las flores no tienen que florecer para ser hermosas.
Aun en pleno invierno, sus galardonados diseños son famosos por su impresionante atractivo.
Una nueva oportunidad
La apreciación de Piet Oudolf sobre los ciclos de vida de las plantas evoca un principio espiritual fundamental: cuando estábamos muertos en nuestros pecados, Dios aún nos amó. Decidió darnos vida.
El apóstol Pablo lo
«Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos» (Romanos 5:6).
Oportunidades. ¿Se da cuenta? Aunque hayamos fallado mucho. No porque lo mereciéramos, sino por GRACIA.
El Padre nos abrió las puertas, aunque éramos y aún somos pecadores.
«Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8).
Nuestro Señor Jesús eligió discípulos con defectos; comía con pecadores declarados; sanaba a marginados.
Como portadores de la imagen de Dios, lo mostramos al mundo en cómo nos relacionamos con los demás.
Plantados en su amor, florecemos en Él: pecadores antes muertos que muestran su belleza a un mundo que anhela vislumbrarlo.
Es hora de acogernos a la Gracia
Desconozco cuál es su vida y cómo ha sido hasta hoy. Quizá se siente en derrota. Fracasado. Y piensa que no hay esperanza. Tremendo equívoco.
Dios sí nos ofrece una nueva oportunidad por GRACIA. Incluso, a usted hoy, ahora.
¿Qué se requiere?
Sencillo. Evaluarnos. Reconocer que hemos pecado y pedir perdón. Nuestro amoroso Padre decidió perdonarnos desde la eternidad.
Jesús se colocó en nuestro lugar en la cruz. En el Calvario nos lavó con Su Sangre preciosa. Por amor, sencillamente, por amor.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez es editor de la Revista Vida Familiar. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial.


