Una nueva actitud frente a las dificultades
Todos enfrentamos dificultades. Son inevitables. La clave está en la forma como afrontamos esas situaciones que nos roban la paz interior.
En esas profundas minas, donde el calor es insoportable, se gana la vida el minero. De las rocas saca zafiros, y de entre el polvo saca oro. Ningún león, ninguna fiera, ha llegado a esos lugares; ¡ni siquiera la mirada del halcón ha podido descubrirlos! (Job 28: 5-9 | TLA)
Hay situaciones de la vida que no podemos cambiar. Ajenas a nuestra voluntad. Producidas por factores externos. Por mucho que nos esforcemos, no hacemos más que llenarnos de rabia o angustia o incertidumbre. Algo innecesario porque, insistimos, no podemos cambiar nuestro entorno.
La perspectiva que tenemos en torno a los problemas y las dificultades que salen al paso, debe cambiar. Podemos apreciarlas como algo muy grave, catastrófico, o, por el contrario, como obstáculos que podemos superar con ayuda de Dios.
Luchar en nuestras fuerzas resulta inútil y frustrante.
La magnitud cambia cuando libramos las batallas, las que sean, prendidos de la mano de nuestro amoroso Padre.
¿Cómo lograrlo? Con una palabrita maravillosa que se traduce en acciones. Me refiero a la disposición.
Disposición de corazón para ver el panorama ensombrecido y disponernos a confrontarlo, no como si se tratara de gigantes, sino de situaciones que—con el poder de Dios—tenemos la capacidad de resolver.
En segundo lugar, disposición para mirar los obstáculos como oportunidades para crecer en tres dimensiones: personal, espiritual y familiar.
Recuérdelo, disposición. Nuestro amado Creador, el Padre que nos ama, es quien nos da las fuerzas necesarias para perseverar.
Recuerde siempre que, a partir de cada momento crítico, aprendemos una lección que puede ser gratificante. No es ver problemas, es ver oportunidades para crecer, aun cuando todo parezca muy complejo.
Dios nos ama y está dispuesto a ayudarnos siempre que lo busquemos.
Hoy es el día para emprender una nueva vida, con una perspectiva renovada acerca de los momentos complicados.
También este es el momento oportuno para acogernos a la GRACIA de Dios. Por Su GRACIA recibimos perdón de todos nuestros pecados, en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.
@RevistaVidaFamiliar
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial. Es editor general de la Revista Vida Familiar.


